
Ayer hice mi primera salida motera en condiciones. Además, combine mis dos hobbies favoritos, la moto y el snow.
Fui con Raúl, que tiene la misma moto. En un principio, nos íbamos a ir a andar sin rumbo fijo, por que él estaba con un mono que no se tenía. Íbamos a bajar hacia la ribera navarra, pero un colega, nos dijo que se iba a ir a formigal a esquiar, que si nos apetecía ir. Y este, que no perdona una, se le ocurrió la brillante idea de ir con las motos allí, esquiar medio día, y volvernos. A mi me parecía una locura, pero por andar con la moto, hago cualquier cosa.
Salimos de Pamplona a las 10 de la mañana, y al llegar a Liedena, las primeras falanges de mis 20 dedos, eran unos témpanos de hielo. Estábamos a 0 grados, y nosotros como dos machotes dándole caña a la moto. Paramos a repostar, por que el tenia poca sopa, y aprovechamos para entrar en calor. Al salir, un hombre nos decía que tuviesemos cuidado en Yesa, que la carretera del pantano podía tener hielo. Ni cortos ni perezosos, nos pusimos en marcha. La carretera estaba complicada, y mas para un novato como yo, que era la primera vez que salia a carretera para dar una vuelta larga. Cuando llegamos a la cola del pantano, no sentía las manos. Estábamos a 3 grados bajo cero, y viajando en la moto a 100 por hora, el aire, daba la sensación de ser una cuchilla.
Al llegar a Puente la Reina de Jaca, le grite para parar a tomarnos un café, y volver a recuperar alguno de los dedos si era posible. Entramos en calor, y cuando cogimos fuerzas, continuamos la marcha. A partir de ahí, ya íbamos mejor, por que eran las 11 de la mañana, y la temperatura había subido hasta 4 grados. Pasamos Jaca, y nos fuimos como balas hacia Biescas y de ahí a Formigal. ¡¡¡¡¡¡¡Que vicio de carretera la que sube a Formigal!!!!!!! Muchas curvas, los coches van despacito, y con un pequeño retorcijón de oreja, la chiquilla se emociona y pega un tirón que los deja atrás.
Llegamos a Formigal, y la gente nos miraba raro. Puede ser por que no es normal ver a dos frikys que van a esquiar con la moto. Nos cambiamos, y nos fuimos a esquiar. La nieve estaba de lujo. No había muchas placas de hielo, y cuando pasabas por la poca nieve virgen que queda, te hundías 15 centímetros. Unas condiciones geniales para no hacerte daño si te caes, que nos caímos unas cuantas veces por hacer el loco. Pero que se le va a hacer. Cada uno es como es.
A las 5 de la tarde, de vuelta a la furgo, nos cambiamos y nos dispusimos para la vuelta. Había un atasco descomunal, pero lo de ir sobre dos ruedas, viene de lujo para evitarlos. Nos habríamos saltado cerca de 200 coches en la bajada. Volvíamos muy bien. La carretera seca. La moto en buenas condiciones. Y mucho coche para adelantar. Cuando llegamos a Jaca, paramos a echar gasolina, por que mi chiquilla se estaba quedando seca. Me estaba pidiendo gasolina a gritos. Llenamos los dos depósitos, que fueron un total de 22 euros, y me dijo, que el no pasaba frío en las manos, por que cuando iba en recto, las metía en el motor para calentarlas. Mas vale que me lo dijo, por que cuando estábamos llegando a Liedena, nos cogió la noche. No veas que frío hace cuando se va del todo el sol. Iba alternando una mano y la otra. La derecha es mas complicado, por que tienes que coger el acelerador con la izquierda y seguir apretando. Al llegar a la autovía, cogió y se despidió. Tenia demasiado frío como para esperar mas. Yo habría hecho lo mismo.
Al llegar a casa, llene la bañera con el agua a tope de caliente y me metí dentro. Estuve ahí hasta que se empezó a enfriar. No soy de darme baños, pero en días como los de ayer, en los que chupas mas frío que un tonto, vienen de lujo para recuperar temperatura.
Y así pase el sábado de mi estreno motero. Con mucho frió, pero con muchas ganas de volver a darme una vuelta de 350 km por carreteras con muchas curvas y reviradas. En cuanto coja confianza, empezare a llevar a alguien de paquete, por que en esta vida, hay que intentarlo todo y como son dos días, cuanto antes mejor.
Ya hay un enfermo más en el mundo de las dos ruedas.